miércoles, 3 de noviembre de 2010

Reflexiones Paralelas. Dogville


El jueves pasado se recomendó en este blog ver la película Dogville. Hice caso a dicha recomendación y la vi pocos días después.
Dicha película, dirigida por Von Trier y protagonizada por la eternamente brillante Nicole Kidman, narra la historia de Grace (Nicole), la hija de un importante gángster de los años de la depresión americana.
Dicha mujer, está escapando de una banda de mafiosos y encuentra un pueblo llamado Dogville, en la que se oculta. Éste pueblo apenas tiene veinte habitantes, siendo uno de ellos Tom, el que la conoce primero y quiere protegerla. Tom intenta convencer al resto de habitantes de ocultar allí a Grace, a pesar de lo peligroso que puede resultar, ya que es buscada también por la policía (denuncia de desaparición). Al final los vecinos acceden a ocultarla, pero a cambio de que Grace les de algo a cambio. Ese algo, es una ayuda diaria en cada hogar, y Grace accede a llevar a cabo esas ayudas con tal de estar oculta.

Se presenta Dogville como un pueblo donde todos se conocen a todos; no hay secretos. Así pues, algo que parece muy impactante y raro al principio, que es que no exista un solo muro, tan sólo unas líneas dibujadas sobre el suelo, acabas comprendiéndolo; el director nos quiere dar a entender que son todos tan cercanos entre sí, que resulta como si no hubiese arquitectura, no hay nada que resguarde la intimidad de tu hogar del exterior.
A la vez, dicho pueblo es como un escenario, parece una placa en medio de la nada. A partir del límite espacial de Dogville se ve luz de día y oscuridad de noche. Cuando alguien llega a Dogville (un coche, una persona que viene de recoger frutas o algo por el estilo), aparece de la nada, a partir de esa capa que separa al pueblo del mundo exterior. Quiere decir esto, a mi parecer, que a la vez que ellos son abiertos entre sí, están completamente cerrados hacia el exterior.

En un principio, debido a esta especie de utopía, de convivencia armónica entre los habitantes, los vecinos no saben en qué puede ayudar Grace, ya que no necesitan nada. Están en un completo equilibrio, nada distorsiona ni nada cambia su eterna rutina. Ésto lo explica Tom a Grace diciendo que allí "nadie puede aspirar al éxito". Todo está medido, todo a su justa medida; el vaso está lleno hasta su límite.
La gota que colmará el vaso será, cómo no, nuestra protagonista, Grace. Ella es la única que no conoce Dogville, la única que sí "conoce" el mundo exterior, la única que posee una gran belleza y una gran bondad (a excepción de Tom, presentado casi como un santo). La bondad de Grace, sin embargo se verá perturbada por el comportamiento de los demás.

En cuanto los habitantes de Dogville se acostumbran a que trabaje Grace para ellos, esa idea de no necesitar nada desaparece por completo; ahora tienen algo nuevo y beneficioso en sus vidas y quieren exprimirlo al máximo.
Sobre lo que me ha hecho reflexionar este aspecto de la película es, que el director no ha querido otra cosa que demostrarnos que el ser humano es, normalmente, corrupto por naturaleza, a la vez que siempre hay personas eternamente buenas. Tom, por ejemplo, acaba siendo un mártir.
Y ahora viene si estoy de acuerdo o no con ésto... Sí lo estoy, completamente. Si ya antes de ver la película opinaba así, después de verla me ha quedado todo aún más claro.
Con esto termino.





Quítale una pieza al puzzle y éste estará incompleto; deja una pieza sola, y verás que ésta es imperfecta.

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