

Yo entre una semana después a la clase de Proyectos, por lo que andaba un poco perdido con la asignatura, el encontrar el espacio, el saber manipularlo. Todo aquello me sonaba a chino. Y encima con todos aquellos safaris, sentía que me estaba quedando atrás.
Muy lentamente, fui comprendiendo lo que querían explicarnos los profesores, pero seguía sin conseguir plasmarlos en la práctica, hasta el punto que tuve que rehacer todos mis trabajos.
Con los inventarios me ocurrió prácticamente lo mismo que con los safaris. Seguía sin poder plasmar la idea, hasta que llego Marga Iñiguez y su clase sobre la creatividad. Para mi esta clase significó un punto de inflexión. Nos hizo creer que todos tenemos creatividad en nuestro interior, solo que no sabemos cómo sacarla y potenciarla. Me propuse aplicar varios ejercicios que nos explicaron ese día, como buscar mi lugar creativo (que es la cama), inventarme diferentes objetos a partir de ideas básicas (como por ejemplo: Música, y me imagino un pentagrama con todas sus notas escritas, pero que ese pentagrama a su vez son las cuerdas de un violín que se toca con una raqueta de una batería). Da igual lo inverosímil que fuese, la cuestión era intentar desarrollar la creatividad.
Tras esta clase, mejore un poco mis trabajos y entregas, o por lo menos estaba más contento con el resultado obtenido. Pero fue al final, cuando se nos propuso del trabajo final de Traje/Equipo cuando más me ayudo aquella clase. En unos minutos, tenía un montón de ideas rondándome la cabeza, algunas irrealizables y otras sencillas pero potentes. Y conseguí para mi gusto un buen resultado.
Esto es lo positivo que saco del curso. He aprendido a pensar con mayor claridad de ideas. Otra cosa que saco en positivo son los muchos autores y arquitectos de los que he aprendido gracias a los libros expuestos en clase.


La conferencia, impartida por Fernando Navarro, trata sobre el tema tan de moda hoy en día como es la sostenibilidad en la arquitectura.
Como ya dije en una de mis reflexiones paralelas, en la que trataba el tema de la sostenibilidad, actualmente lo que entendemos por sostenible es producir el menor impacto posible en la naturaleza al crear una edificación.
Lo que busca la arquitectura sostenible, y en esto estoy de acuerdo con el Señor Navarro, es que lo que hay que buscar un equilibrio, un equilibrio en el que podamos vivir perfectamente sin dañar el entorno que nos rodea. Gracias a la época en la que vivimos, en la que los avances tecnológicos se producen día a día, nos estamos acercando poco a poco al equilibrio.
Pero, ¿Qué debe contener este equilibrio? Según Fernando Navarro, podemos enumerar como más importantes las siguientes:
-Sin carbono
-Sin residuos
-Materiales locales
-Agua
-Hábitat natural
-Cultura
-Felicidad
Se supone que cumpliendo estos requisitos, impuestos en el siglo XXI, nuestra vivienda será sostenible.
Fernando Navarro nos expone una afirmación que me ha dado que pensar, puesto que ya me la había formulado antes: ‘Los problemas que tenemos no se pueden resolver pensando de la misma forma que cuando los creamos’. Como consecuencia, como dice mi profesor de Historia, la arquitectura que hemos conocido hasta ahora morirá a favor de otra nueva, una nueva arquitectura, que con los pasos de los años se irá definiendo y que nosotros seremos los encargados de hacerlo.