miércoles, 8 de diciembre de 2010

Traje_reciclaje olvidado_LOLA CARUNCHO LLAGUNO

TRAJE DEL RECICLAJE OLVIDADO

El reciclaje es hoy en día un importante proceso para la conservación del planeta y el triunfo de la sostenibilidad. Pero los básicos del reciclaje son los de siempre: cartón, plásticos, metal, orgánico, vidrio... Propongo una nueva toma de conciencia con el reciclaje, para promover la separación de aquellos objetos que necesitan nuestra mayor atención a la hora de reciclar, pero que no son tan llamados. El traje consta de tres compartimentos (dos embudos en las mangas del brazo y un contenedor sobre el pecho) para recoger móviles rotos, aceite usado y bombillas fundidas.
Todos sabemos que cuando se nos rompe o decidimos cambiar de móvil, su principal defecto se encuentra en la batería, mientras que el mecanismo interno podría seguir funcionando con libertad. De ellos podemos obtener unas carcasas de plástico, el metal "litio" de sus baterías, el sistema de GPS, antenas...

Por su parte, el aceite al usarlo se llena de otras sustancias expedidas por los alimentos y por las altas temperaturas alcanzadas. Sin embargo, hoy en día es posible someter este aceite a un proceso mecánico que lo convierta en combustible vegetal.

Y por último las olvidadas bombillas, que uno no sabe si anexionarlas al reciclaje de vidrio o al de metal, por sus casquillos. Sin embargo, nadie se para a pensar que aun sin cumplir con su función de iluminación, podríamos separar los componentes y utilizar bien sus finísimos vidrios de sus escafandras o el propio metal de sus casquillos que puede ser fundido y forjado

Bien, lo que se pretende con el "traje del reciclaje olvidado" es sacar el máximo provecho de esos objetos que nadie se preocupa en separar y que pueden llegar a contaminar seriamente. Una reutilización de los mismos contribuiría a los principios de conservación y sostenibilidad de la Tierra. El traje está diseñado para que el portador tenga la máxima comodidad y recoja allá donde vaya tales objetos que le sobran a la sociedad. La forma en que están colocados los compartimentos ayuda al portador a moverse con facilidad, pues no alteran sus movimientos y se encuentran en partes del cuerpo más fuertes para soportar el peso. Además, son muy accesibles para el público exterior.

Pero aquí no acaba todo. El traje presta además otro servicio a la sociedad, pues combina esos objetos de reciclaje para conseguir un instrumento útil para que todos lo usemos. Un gran GPS colocado a la espalda. Las placas de circuito de cada uno de los móviles "rotos", aparentemente, conformarían la capa base sobre la que se dibujaría nuestro GPS. Como sistema de luces y pantalla, combinaríamos el fino cristal de las bombillas (despreciamos el plástico contaminante de las pantallas de móvil) con el sistema eléctrico de los casquillos y las pantallas de led de los aparatos de móvil. Con todo, ya tenemos el panel físico sobre el que proyectaremos el GPS. Con una antena hecha del resto de materiales de los móviles, que colocaríamos en un hombro, y el complejo digital de navegación que hoy en día tienen casi todos los móviles, construiremos la combinación de onda necesaria para que nuestro sistema GPS funcione y se proyecte en la placa. Finalmente, las baterías con que funcionará el GPS serán obviamente una suma de las baterías de móvil, cargadas de nuevo con la luz del sol a través de las placas solares que colocaremos de revestimiento en los embudos "bombillas" y "móviles"
Bajo el bidón de aceite, tendremos un mecanismo de destilación y conversión en combustible vegetal, que termina en grifo para que sea expedido directamente.
En conclusión tendremos un traje de reciclajes olvidados que además crea con ellos un ciclo de reutilización y servicio al público. Cero desperdicios, máximo partido de los elementos.





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