Estas últimas semanas en clase se ha estado desarrollando un proyecto totalmente inesperado: un traje. Amigos, familiares, e incluso los propios profesores de la escuela confiesan no entender su relación con la arquitectura. Lo cierto es que en un primer momento, a mí también me ocurrió lo mismo. Pero tras avanzar en mi proyecto del traje y reflexionar sobre la idea creo entender el sentido del trabajo. Se trata de un concepto que podría llamarse "arquitectura móvil". La arquitectura portatil es "el reconocimiento de circunstancias y presencias, no evidenciadas, y por esto mismo casi descontroladas. Arquitecturas camuflantes, inconstantes, caprichosas, audaces, sorpresivas, suspensivas, reactivas..".
Una arquitectura que resulta una segunda piel, y que realmente merece llevar consigo el término "arquitectura". Resulta un equipo a tu medida que busca una solución a un problema, resuelve. El equipo protege, es un vestido, te cubre, te rodea y te envuelve.Además, provoca relaciones con el entorno, con las personas, provoca situaciones diversas, da lugar a una interrelación constante.
¿Todas esas funciones no son, acaso, las de un edificio?
La arquitectura móvil responde a una serie de fenómenos y procesos multifacéticos contemporáneos que necesitan de una arquitectura más flexible y abierta. Proporcionan dinamismo. Y eso es lo que nuestro traje busca tratar.
Tras haber pensado acerca de ello, le encuentro un gran sentido al proyecto de estas semanas, que veo como una arquitectura "para llevar puesta".
No hay comentarios:
Publicar un comentario